En las últimas encuestas sobre drogas realizadas se obtuvo que la prevalencia de consumo de alcohol entre los jóvenes españoles se ha elevado en 10 puntos en apenas dos años.
Lo mismo que con la prevalencia de consumo de alcohol sucede con los indicadores indirectos de consumo excesivo del mismo, cuyas cifras son también elevadas. De hecho, un 46,1% de los escolares entre 14 y 18 años encuestados en 2004 manifestaba haberse emborrachado alguna vez en la vida, y un 27,3% decía haberlo hecho en los últimos 30 días. Entre este último grupo, el promedio de borracheras era de 2,7 al mes, lo que supone un episodio de embriaguez cada 10 días.
Así, el exceso de alcohol provoca que cada año ingresen en los hospitales españoles 4.000 personas afectadas de psicosis, una cifra que en los últimos 10 años ha aumentado en un 103%. Pese a estos datos, sólo un 9% de los jóvenes españoles tiene la percepción de que consume mucho o bastante alcohol, y la gran mayoría no considera que el abuso del alcohol pueda llegar a ser un problema de salud.
Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha apuntado en un informe sobre la salud en el mundo de 2002, que el consumo de bebidas alcohólicas es el tercer factor de riesgo para la salud en los países desarrollados, tras la hipertensión arterial y el tabaquismo. El informe destaca, además, que el consumo excesivo de alcohol es responsable del 4% de la carga mundial de enfermedad y del 9,2% de los años de vida perdidos.
Se estima que el consumo excesivo de alcohol en el año 2000 causó en todo el mundo 1,8 millones de muertes, lo que representa el 3,2% del total de fallecimientos registrados ese año. Además, el abuso del alcohol está relacionado con más de 60 enfermedades y trastornos.
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